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lunes, 14 de junio de 2010

¿Pruebas de vida en Titán?

 

Podrían ser las primeras pruebas fiables de una forma de vida extraterrestre. Una muy diferente de la nuestra, basada en el metano y que estaría en pleno desarrollo sobre la superficie de Titán, la enigmática luna de Saturno. O por lo menos eso es lo que sugieren dos nuevos estudios realizados a partir de los últimos datos obtenidos sobre el terreno por la sonda Cassini, de la NASA.

Imagen colorizada de Titán

Los resultados de dos nuevos análisis de la compleja actividad química que tiene lugar sobre la superficie de Titán han dejado a los científicos con la boca abierta. Y, aunque serían posibles otras explicaciones, son muchos los que creen firmemente que esos resultados constituyen una prueba fehaciente de que en esa luna de Saturno existe, en estos momentos, alguna forma de vida basada en el metano. Los nuevos análisis, en efecto, demuestran que se están cumpliendo dos condiciones esenciales para que este tipo de vida pueda existir.

El primero de los dos estudios, publicado en la revista Icarus, muestra que el hidrógeno que fluye en abundancia en la atmósfera del planeta desaparece casi por completo cuando llega a la superficie, lo que apunta a la inquietante posibilidad de que esté siendo “respirado” por criaturas vivientes.

El segundo, publicado en el Journal of Geophysical Research, es un detallado “mapa” de los hidrocarburos presentes en la superficie de Titán. Un mapa en el que, de una manera inexplicable, falta el acetileno, un gas que casualmente está considerado como la mejor fuente de alimento y energía para una hipotética forma de vida basada en el metano.

“Sugerimos que algo está consumiendo el hidrógeno porque es el gas más obvio para ser consumido por una forma de vida en Titán, de la misma forma en que se consume oxígeno en la Tierra”, asegura Chris McKay, astrobiólogo de la NASA en el centro espacial Ames. “Si estos indicios confirman la presencia de vida, será doblemente excitante, ya que sería una forma nuevas de vida, independiente de la basada en el agua que existe en la Terra”.

Hasta el momento, la existencia de vida basada en el metano es algo puramente hipotético. En efecto, los científicos no han encontrado aún nada parecido, y ello a pesar de que aquí, en nuestro planeta, existe un curioso tipo de microbios acuáticos que viven en metano o que lo generan como desecho.

En Titán, donde las temperaturas superan los 180 grados bajo cero, un organismo basado en el metano debería de usar alguna sustancia en estado líquido para llevar a cabo sus procesos vitales. Aunque esa sustancia, allí, no sería el agua, ya que la que existe está en forma de hielo y no podría albergar vida alguna. Lo que reduce la lista de líquidos candidatos a uno sólo, el metano.

Los nuevos hallazgos sobre la escasez de hidrógeno superficial son, pues, consistentes con los efectos medibles que produciría en Titán una forma de vida basada en el metano. Es cierto que esas reservas que nuestros instrumentos no logran detectar podrían estar ocultas en cavernas u otras formaciones geológicas, pero tal extremo parece demasiado rebuscado y poco probable. La explicación más lógica y que mejor concuerda con los resultados es que el hidrógeno que falta está siendo respirado por alguna forma de vida.

Y lo mismo sucede con el acetileno. Dadas las condiciones extremas de Titán, los rayos del Sol deberían reaccionar con los elementos químicos de la superficie y producir una cantidad considerable de este gas altamente energético e inflamable. Pero el acetileno no aparece por ninguna parte, lo que refuerza la hipótesis de que esté siendo “consumido” como alimento por organismos vivos.

Para colmo, el espectrómetro de la Cassini también ha detectado una clase de moléculas orgánicas que los científicos aún no han sido capaces de identificar. Lo que ha llevado a los investigadores a concluir que existe allí una (o varias) formas de vida que son directamente responsables de las misteriosas ausencias de elementos químicos sobre la superficie.

Fuente : Esencia21

martes, 16 de marzo de 2010

La NASA descubre vida bajo una placa de hielo de 183 metros en la Antártida

Una de las imagenes captadas por las cámaras de la NASA en la Antártida

En un sorprendente descubrimiento de la capacidad de organismos superiores para prosperar en condiciones extremas, un grupo de científicos halló una medusa y una criatura parecida a un camarón bajo una gruesa placa de hielo en la Antártida.

Antes, los investigadores consideraban que sólo unos cuantos microbios serían las únicas formas de vida que podrían vivir a casi 183 metros (600 pies) por debajo del hielo, donde no llega la luz. Por ese motivo, un equipo de la NASA quedó sorprendido cuando echó un primer vistazo con una videocámara en las aguas de la parte inferior de una placa de hielo en la Antártida.

En las tomas, una curiosa criatura semejante a un camarón pasó nadando y luego se posó en el cable de la cámara. Los científicos también observaron un tentáculo que a su consideración pertenecía a una medusa de unos 30 centímetros (un pie) de largo.

“Efectuábamos nuestras observaciones con la suposición de que no habría nada ahí”, dijo Robert Bindschadler, investigador de hielos para la NASA. Bindschadler presentará el miércoles los hallazgos iniciales y un video ante un foro de la Unión Geofísica de Estados Unidos. “Había un camarón que uno disfrutaría tener en su plato”.

“Las imágenes nos entusiasmaron”, dijo el experto en referencia a la actuación estelar de la criatura de color naranja y 7,5 centímetros (tres pulgadas) de largo durante dos minutos en el video. Técnicamente no es un camarón. Se trata de la especie Lyssianasid amphipod, la cual tiene un parentezco muy distante con el camarón.

Es posible que el vídeo aliente a los expertos a reformular sus conocimientos en torno a la vida en ambientes extremos. Ante las imágenes de criaturas en actividad a casi 183 metros de profundidad (600 pies), en aguas oscuras y a temperaturas heladas bajo el hielo del Antártida, los científicos reflexionan sobre la posibilidad de que halla vida en otros lugares extremos, como Europa, la luna congelada de Júpiter.

“Los expertos están examinando el equivalente a una gota de agua de una piscina en la que encuentran no una criatura, sino dos, cuando esperaban que no hubiera nada”, dijo el biólogo Stacy Kim, de los Laboratorios Moss Landing Marine, quien se sumó al equipo investigador de la NASA. “No tenemos idea de lo que ocurre allá abajo”. El microbiólogo Cynan Ellis-Evans, del centro de Investigaciones Británicas de la Antártida, calificó de intrigante el descubrimiento de formas de vida bajo la gruesa capa de hielo del continente.

Ellis-Evans consideró posible que las criaturas hubieran llegado desde lugares distantes y no vivan ahí de manera permanente.

Fuente: Esencia21

viernes, 12 de marzo de 2010

miércoles, 10 de marzo de 2010

Seis formas de buscar vida fuera de la Tierra

1. Buscar la contaminación lumínica de las civilizaciones extraterrestres

En la noche, se pueden ver las ciudades de la Tierra desde el espacio, debido a la concentración de luces artificiales. Similarmente, los planetas exteriores densamente poblados también producirían este tipo de contaminación lumínica. Pero no es nada fácil encontrar tal rastro de los extraterrestres. Aun cuando se utilizara todas las electricidad de la Tierra para producir luz, esta sería miles de veces más débil que la luz del sol reflejada de nuestro planeta.

2. Buscar contaminantes químicos en el aire de los planetas extraterrestres

Podemos buscar evidencias de los contaminantes químicos en la atmósfera de los planetas extraterrestres. El clorofluorocarbono, un compuesto químico artificial, tiene la capacidad de absorber los rayos infrarrojos con cierta longitud de onda. Si en la atmósfera existen unas pocas partes por billón de la sustancia, es posible detectarlo desde una distancia remota.

3. Buscar los productos de fisiones nucleares

Quizás los seres inteligentes extraterrestres hayan manejado técnicas de energía nuclear. Los desechos nucleares producen elementos raros provenientes de las fisiones nucleares en los planetas extraterrestres, como el Tecnecio (Tc) y el Neodimio (Nd). Podemos descubrir las señales de la existencia de estos elementos raros entre las estrellas. Sin embargo, sólo se pueden detectar y distinguir cuando hay una gran cantidad de estos elementos.

4. Buscar la “pelota de Dyson”

Quizás se puedan localizar civilizaciones extraterrestres por sus grandes proyectos, por ejemplo, la “pelota de Dyson”. Freeman Dyson propuso una teoría en 1960: una civilización avanzada debe tener la capacidad de rodear el sol para obtener la mayor parte de la energía radiada y sólo de esta forma; sólo así se sostendría el desarrollo de la civilización a largo tiempo. Esta estructura que podría rodear las estrellas fijas, imaginada por Dyson, se llama la “pelota de Dyson”.

5. Buscar las “burbujas de Fermi”

Las civilizaciones pueden rodear mucho más que sola una estrella fija para construir distintas “pelotas de Dyson” y así se producen zonas oscuras en su galaxia. Los científicos las llaman las “burbujas de Fermi”. Igual que las “pelotas de Dyson”, las “burbujas de Fermi” radian el calor, que es visible en una banda de rayos infrarrojos.

6. Buscar evidencias de vida extraterrestre por la transformación de las estrellas fijas

Una civilización avanzada puede transformar posiblemente su estrella madre con el fin de garantizar la vida en su planeta. A medida que la estrella fija envejece, se agotará el hidrógeno en su núcleo interno y se dilatará en gigantes ondas rojas, devorando los planetas a su alrededor y la vida en ellos.

Las civilizaciones extraterrestres podrían evitar estos desastres a través de la extensión de la vida de las estrellas fijas. Por ejemplo, combinar el hidrógeno en el núcleo interno y el de las demás partes, extraer las sustancias de estrellas fijas o reajustar la velocidad de rotación, podrían cambiar la presión interna del astro. Todo esto ofrece a las estrellas fijas sus rasgos peculiares, y constituiría una evidencia de la existencia de civilizaciones extraterrestres avanzadas.

Fuente: Esencia21

lunes, 4 de febrero de 2008

MAXBLASTER Linterna con potencia de 38 millones de velas

Maxblaster

Sii asi como lo lees, una linterna capaz de Guiar barcos con su increíble potencia de Faro.

Contiene 54 baterías internas capaz de generar luz a varios kilómetros de distancia.

Y como dice el inventor.

NO ES UNA LINTERNA PARA ANDAR CON TU PERRO. PROBABLEMENTE PUEDA COCINAR TU PERRO.

lunes, 21 de mayo de 2007

La Nasa ‘demuestra’ que es posible un día de 25 horas

La Nasa ‘demuestra’ que es posible un día de 25 horas
Algunos, desde luego, lo necesitamos: tiempo extra, más, mucho tiempo para atender todas nuestras actividades sin restarle demasiadas horas al sueño. Y ahora la Nasa sale en nuestro auxilio financiando un estudio cuyas conclusiones ponen de manifiesto que es posible instaurar el día de 25 horas, es decir robar una hora más a la jornada oficial de 24 horas. La propuesta no supone ninguna locura, si tenemos en cuenta que el tiempo es un concepto abstracto cuya concreción depende de los fundamentos que aplique el ser humano para ‘controlarlo’. Así tenemos, por ejemplo, que si bien los babilonios ya implantaron el sistema de 24 horas hace unos 6.000 años, en épocas no tan pretéritas, a finales de siglo XVIII, se llegó a instaurar en Francia un calendario de 10 horas diarias, siguiendo de forma estricta el sistema decimal: 10 horas compuestas de 100 minutos y cada uno de ellos, de 100 segundos.Pero, a lo que vamos. La investigación, dirigida por Carlos Czeisler, director de la División de Medicina del Sueño de Harvard, y jefe de la División de Medicina del sueño en el Brigham de Boston, entre otros cargos, se centró en 12 jóvenes sanos (con una edad media de 28 años) que se ofrecieron a pasar 65 días en cuartos individuales sin ventanas, relojes, o cualquier otra herramienta que pudiera delatar el tiempo.
Antes de comenzar el experimento, se logró que los voluntarios durmieran ocho horas cada noche de forma regular durante, al menos, tres semanas. Luego, ya en plena fase de experimentación, los investigadores fueron ampliando el tiempo de luz progresivamente hasta conseguir que los jóvenes vivieran un ciclo de 25 horas diarias durante un mes, sin que afectara para nada a su rendimiento ni a su integridad físical o mental.
Una vez concluido el experimento, los participantes retomaron durante tres días el sistema normal de 24 horas para su readaptación.
Las investigación, que en principio iban dirigidas a comprobar si los astronautas que en un fututo puedan viajar podrían soportar una jornada de 25 horas (un día Marciano dura 24.65 horas terrestres), se demostró relevante también de cara a gente con desórdenes horarios y de sueño, como trabajadores con jornadas irregulares o personas que paden insomnio u otros desórdenes del sueño.
Y, en principio, también aplicables al resto de los mortales, como quedó demostrado en el período de investigación.
Ahora bien, espero que si algún día se aplica esta solución, por ahora de ciencia-ficción, sea para incrementar el bienestar de la ciudadanía y no para incrementar la jornada laboral (estaría bueno, después de tanta lucha por rebajar las hora semanales). Es decir, que esa hora sea administrada por la propia persona para invertirla en lo que mejor convenga: dormir, pasear, Internet, escribir, trabajar o lo que le parezca… Entonces, no me parecería mal, sino todo lo contrario.

LLego la Hora de Actualizar iOS 7 en los Dispositivos de Apple

Hoy 18/septiembre/2013 la compania lanza su actualización  y para evitar congestionamientos en los servidores , establecieron un cronograma ...